martes, 21 de diciembre de 2010

Año nuevo


su madre
quema papelitos en el cenicero.
escritos en ellos,
los infortunios del año que se va.

sentado a la mesa de los parientes,
observa el brillo de sus ojos.
fijos en la pequeña hoguera
donde la mala suerte es conjurada,
el futuro purgado por el fuego.

no cree en cábalas,
pero sí en ese brillo.

nada nuevo
el año que viene.
la misma época:
No future.
el mismo país:
dulce patria del desamparo.
la misma ciudad:
dinero, segregación, violencia.

reincidencia inevitable,
mismos vicios y manías.
tiempo perdido,
poesía,
pura poesía,
entre otros trabajos
perfectamente inútiles.

mira de reojo el cenicero.
iniciada la cuenta regresiva,
se apresta a saludar a los parientes.
este será un buen año, se dice

a la hora de la fiesta,
abrazos, brindis, cumbia en la radio.
como los ojos de su madre,
brilla el aire, los cuerpos y las cosas.
por un momento al menos,
como fuego de artificio,
posible imposible,
brilla la felicidad.


Almanaque

Jaime Pinos

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